La sangre reconstituida es mejor que la sangre fresca para las cirugías de corazón en lactantes

DALLAS - 21 de octubre de 2004 -  Los investigadores de UT Southwestern Medical Center en Dallas y Children's Medical Center Dallas han descubierto que resulta mejor utilizar sangre reconstituida - glóbulos rojos empacados y plasma fresco congelado que se mezclan en la sala de operaciones justo antes de su uso - en las cirugías de bypass del corazón realizadas en lactantes que usar sangre entera fresca.

En promedio los bebés que reciben sangre reconstituida  durante las operaciones para corregir defectos congénitos del corazón permanecen menos tiempo en la unidad de cuidados intensivos y pasan menos tiempo en ventilación mecánica después de la cirugía que los bebés que reciben sangre entera fresca - sangre que tiene menos de 48 horas y cuyos glóbulos rojos y plasma no han sido separados.

Los descubrimientos que aparecen en la edición del 14 de octubre de New England Journal of Medicine vinieron a solucionar un debate de décadas en la comunidad médica, dice el Dr. Daniel Stromberg, profesor asistente de pediatría en UT Southwestern y autor principal del estudio.

"Los resultados demuestran que la opinión nacional actual en relación con los beneficios de la sangre entera fresca es incorrecta," dice el Dr. Stromberg, quien es también cardiólogo del Children's Medical Center Dallas. "En términos de resultados clínicos, la sangre entera fresca verdaderamente resulta peor para la preparación del circuito de bypass cardiopulmonar. Esto es importante para los pacientes y los bancos de sangre - ya que ahorra potencialmente mucho dinero y preserva inventario de componentes."

Durante la cirugía de corazón, los bebés deben ser colocados en una máquina de bypass cardiopulmonar, la cual realiza el trabajo del corazón y los pulmones mientras los cirujanos hacen las correcciones. La máquina debe ser cargada con sangre de donadores ya que los bebés no tienen suficiente de su propia sangre para proveer tanto a la máquina como a sus pequeños cuerpos. Esta preparación de sangre en la máquina de bypass cardiopulmonar no es necesaria para los adultos, en quienes el volumen de sangre es mayor.

Tradicionalmente, los cirujanos han insistido en usar sangre entera fresca para preparar la máquina de bypass e inclusive se cancelaban procedimientos cuando no había sangre fresca disponible. El usar sangre  reconstituida facilita la tarea de los centros de sangre para satisfacer la demanda de sangre entera, dicen los investigadores. Los médicos estiman que anualmente se realizan 19,000 operaciones a causa de enfermedades congénitas del corazón en los Estados Unidos, requiriendo la mayoría de bypass cardiopulmonar.

Uno de los beneficios de usar sangre entera fresca en la máquina de bypass cardiopulmonar es que la exposición a donantes del paciente es menor: el paciente está expuesto a un solo donador, en cuanto con la sangre reconstituida está expuesto a dos donadores. Este riesgo puede ser fácilmente reducido utilizando ambos componentes de la sangre reconstituida del mismo donador, dice el Dr. Stromberg.

La sangre reconstituida también cuesta inicialmente más que la sangre fresca, pero en general el ahorro durante la recuperación utilizando sangre reconstituida puede ser de miles de dólares. Durante el estudio, los bebés que recibieron sangre reconstituida durante la cirugía de corazón dejaron la unidad cardiaca ICU 25 por ciento más rápido que los que obtuvieron sangre fresca (70.5 horas comparado con 97 horas) y pasaron 31 por ciento menos tiempo en ventilación mecánica después de la cirugía (36.3 horas comparado con 53 horas).

Los investigadores estudiaron a 200 pacientes durante un periodo de cuatro años en el Children's Medical Center Dallas; los participantes eran menores de 1 año con defectos congénitos de corazón que requerían de cirugía abierta de corazón para corregir el problema. Los pacientes a recibir sangre entera fresca o sangre reconstituida durante la cirugía fueron elegidos al azar. Todos los productos de sangre utilizados fueron adquiridos de un banco de donadores estándar y pasaron por los exámenes de rutina para detectar agentes infecciosos, según lo requerido por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA).

Otros de los investigadores de UT Southwestern que participaron en el estudio son el Dr. Steven Mou, compañero en la unidad de cuidados intensivos de pediatría; el Dr. Brett Giroir, profesor de pediatría; la Dra. Erica Monitor-Kirsch, profesora auxiliar de pediatría; el Dr. Steven R. Leonard, profesor de cirugía cardiovascular y toráxica; el Dr. Hisashi Nikaidoh, profesor de cirugía cardiovascular y toráxica; y el Dr. William Scout, profesor de pediatría.

El estudio fue financiado por J.D. and Hallie Young y the Morrison Trust de San Antonio.

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